A pesar de que el anhelo de enamorarse es muy común, en realidad
el amor es un fenómeno relativamente poco frecuente en nuestras
sociedades actuales: “La gente capaz de amar, en el sistema
actual, constituye por fuerza la excepción; el amor es
inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad actual”. Y lo
es porque el amor requiere grandes dosis de apertura de uno mismo, de
entrega, generosidad, sinceridad, comunicación, honestidad,
capacidad de altruismo, que chocan con la realidad de las relaciones
entre los hombres y las mujeres posmodernas.
Amar significa apartarse de la esfera social tal y como la
entendemos actualmente, medir las relaciones de modo que no
interfieran con ese significado de amor y pocos, muy pocos son los
valientes que se atreven a dejar esa parte del vínculo social de
lado y agarrarse al sentimiento más fuerte que podamos experimentar.
En el ser de cada uno está atreverse o no hacerlo... o no "
ser capaz" como dicen aquellos que por mucho que digan que
deciden por sí mismos están constreñidos por sus relaciones
sociales y ámbito cultural y social, además de por su propio
egoísmo natural del ser humano.
"Las personas a menudo no aman a la otra persona por como es,
en toda su complejidad, con sus defectos y virtudes, sino más bien
por cómo querría que fuese"
Idealizarse, quererse por algo que no somos, buscar el príncipe
azul, intentar cambiar a las personas según nuestro gusto... solo
nos lleva a destrozarnos por dentro, a desilusionarnos por intentar
creernos algo dado, hay que romper los esquemas que nos implantan,
querer lo que queremos no lo que quieren que queramos. La cuestión
más complicada es saber cada uno de nosotros... ¿Qué queremos
exactamente?
¿Quiénes son los valientes que se atreven a romper esta
idealización?
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