miércoles, 25 de septiembre de 2013

El amor romántico como lo describe Erich Fromm

A pesar de que el anhelo de enamorarse es muy común, en realidad el amor es un fenómeno relativamente poco frecuente en nuestras sociedades actuales: “La gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye por fuerza la excepción; el amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad actual”. Y lo es porque el amor requiere grandes dosis de apertura de uno mismo, de entrega, generosidad, sinceridad, comunicación, honestidad, capacidad de altruismo, que chocan con la realidad de las relaciones entre los hombres y las mujeres posmodernas.

Amar significa apartarse de la esfera social tal y como la entendemos actualmente, medir las relaciones de modo que no interfieran con ese significado de amor y pocos, muy pocos son los valientes que se atreven a dejar esa parte del vínculo social de lado y agarrarse al sentimiento más fuerte que podamos experimentar.
En el ser de cada uno está atreverse o no hacerlo... o no " ser capaz" como dicen aquellos que por mucho que digan que deciden por sí mismos están constreñidos por sus relaciones sociales y ámbito cultural y social, además de por su propio egoísmo natural del ser humano.



"Las personas a menudo no aman a la otra persona por como es, en toda su complejidad, con sus defectos y virtudes, sino más bien por cómo querría que fuese"


Idealizarse, quererse por algo que no somos, buscar el príncipe azul, intentar cambiar a las personas según nuestro gusto... solo nos lleva a destrozarnos por dentro, a desilusionarnos por intentar creernos algo dado, hay que romper los esquemas que nos implantan, querer lo que queremos no lo que quieren que queramos. La cuestión más complicada es saber cada uno de nosotros... ¿Qué queremos exactamente?


¿Quiénes son los valientes que se atreven a romper esta idealización?


jueves, 5 de septiembre de 2013

Ni en un sueño.

No te atrevas a dejarme ir
no te atrevas a ser diferente de lo que eres
no te atrevas a desear lo mejor si no lo quieres.

No te atrevas a mentirme otra vez
no te atrevas a dejarte engañar de nuevo
no te atrevas a arrepentirte de un riesgo.

No te atrevas a querer pisar sobre pisado
no te atrevas a ir detrás de lo que no vuelve
no te atrevas a envenenar lo que no puedes.

No te atrevas a pensar que no debiste
no te atrevas a soltarlo ni un segundo
no te atrevas a jugar con corazones rotos.

No te atrevas a caer en el mismo hoyo
no te atrevas a ponerme al límite
no te atrevas a actuar y ser valiente.

No te atrevas a ser tan inconsciente
no te atrevas a ser tan insistente
no te atrevas a entrar sin llamar a la puerta.

No te atrevas a faltarme al respeto
no te atrevas a perder la cabeza
no te atrevas a destruir lo que no tienes.

No te atrevas a enganchar sin tu permiso
no te atrevas a reparar mi construcción...
ni a ser alguien, ni a no serlo, ni a importar, ni a no hacerlo, ni a quererle y no quererlo, ni a buscar y no encontrarlo, ni a empezar lo que no ha terminado... no te atrevas.