No podemos encasillar las películas en categorías, la ficción, por ejemplo, está en todos lados, todo lo que filmamos, además de reflejar aspectos sociales o hechos de la vida real, tiene un punto de ficción.
A quién no le gustaría que las promesas se cumplieran pasara el tiempo que pasara, como cuando en "El diario de Noah", este promete hacer la casa de sus sueños y años después lo consigue.
O aquellas películas en las que te enamoras a primera vista en el vagón de un tren y luego se vuelven a encontrar con el paso del tiempo y las vidas destrozadas en un país completamente distinto.
Incluso cuando realizamos grandes desastres mundiales, o desgracias nos estamos reflejando y poniéndonos a prueba para ver si seríamos o no capaces de sobrellevar esas situaciones.
Reflejamos nuestros deseos, ambiciones, necesidades, sueños.. todo, en las películas o en los libros. Es la forma humana de no caer en la desesperación y en la frustración de no haber conseguido aquello que tanto ansiábamos o de tener un mínimo de esperanza por que aquello irreal que parece tan normal y sencillo cuando es interpretado por alguien, llegue a nuestras vidas y podamos contarlas como si de ficción se tratara.