domingo, 30 de marzo de 2014

Sueños

Todas las mañanas nos levantamos intentando recordar lo que hemos soñado, enlazar las diversas historias sin sentido que viajan por nuestras cabezas y ordenar las caras borrosas que se dibujan en la mente. Intentamos encasillar esos sueños en “buenos” o “malos” y decidimos si nos gustaría que pasaran o no y si es algo que el subconsciente ha decidido colocar ahí o por el contrario nunca nos lo habríamos imaginado.

No nos damos cuenta de la realidad, nos centramos en aquello que es fruto de nuestras cabezas, que se basa en experiencias y en sensaciones pero que no concuerda con la vida real y en ocasiones dificulta el desarrollo de nuestras relaciones o hábitos por tomarnos demasiado en serio eso que tanto soñamos.
Pero qué es lo que queremos conseguir realmente, todas esas metas, deseos, logros, cimas a las que aspiramos llegar algún día… pero eso sí, sin mover ni un dedo.

Porque no nos ponemos a ello, nos preocupamos más por cumplir los sueños reales, todos y cada uno de ellos en su preciso momento, así no tendríamos que diferencias entre los sueños que deseamos que sean reales y los que no, porque tendremos muy claro que siempre que queramos y nos pongamos manos a la obra podemos conseguirlos.

Iniciativa, ganas, apoyo, confianza, superación… cualidades imprescindibles y todas ellas positivas para empezar esa larga, bonita aunque compleja carrera y cuenta atrás de todas nuestras noches soñadas.

lunes, 10 de febrero de 2014

¿El amor dura un año?

No podemos encasillar las películas en categorías, la ficción, por ejemplo, está en todos lados, todo lo que filmamos, además de reflejar aspectos sociales o hechos de la vida real, tiene un punto de ficción.
A quién no le gustaría que las promesas se cumplieran pasara el tiempo que pasara, como cuando en "El diario de Noah", este promete hacer la casa de sus sueños y años después lo consigue.
O aquellas películas en las que te enamoras a primera vista en el vagón de un tren y luego se vuelven a encontrar con el paso del tiempo y las vidas destrozadas en un país completamente distinto.
Incluso cuando realizamos grandes desastres mundiales, o desgracias nos estamos reflejando y poniéndonos a prueba para ver si seríamos o no capaces de sobrellevar esas situaciones.

Reflejamos nuestros deseos, ambiciones, necesidades, sueños.. todo, en las películas o en los libros. Es la forma humana de no caer en la desesperación y en la frustración de no haber conseguido aquello que tanto ansiábamos o de tener un mínimo de esperanza por que aquello irreal que parece tan normal y sencillo cuando es interpretado por alguien, llegue a nuestras vidas y podamos contarlas como si de ficción se tratara.