domingo, 30 de marzo de 2014

Sueños

Todas las mañanas nos levantamos intentando recordar lo que hemos soñado, enlazar las diversas historias sin sentido que viajan por nuestras cabezas y ordenar las caras borrosas que se dibujan en la mente. Intentamos encasillar esos sueños en “buenos” o “malos” y decidimos si nos gustaría que pasaran o no y si es algo que el subconsciente ha decidido colocar ahí o por el contrario nunca nos lo habríamos imaginado.

No nos damos cuenta de la realidad, nos centramos en aquello que es fruto de nuestras cabezas, que se basa en experiencias y en sensaciones pero que no concuerda con la vida real y en ocasiones dificulta el desarrollo de nuestras relaciones o hábitos por tomarnos demasiado en serio eso que tanto soñamos.
Pero qué es lo que queremos conseguir realmente, todas esas metas, deseos, logros, cimas a las que aspiramos llegar algún día… pero eso sí, sin mover ni un dedo.

Porque no nos ponemos a ello, nos preocupamos más por cumplir los sueños reales, todos y cada uno de ellos en su preciso momento, así no tendríamos que diferencias entre los sueños que deseamos que sean reales y los que no, porque tendremos muy claro que siempre que queramos y nos pongamos manos a la obra podemos conseguirlos.

Iniciativa, ganas, apoyo, confianza, superación… cualidades imprescindibles y todas ellas positivas para empezar esa larga, bonita aunque compleja carrera y cuenta atrás de todas nuestras noches soñadas.

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