Todas las mañanas nos levantamos intentando recordar lo que
hemos soñado, enlazar las diversas historias sin sentido que viajan por
nuestras cabezas y ordenar las caras borrosas que se dibujan en la mente. Intentamos
encasillar esos sueños en “buenos” o “malos” y decidimos si nos gustaría que
pasaran o no y si es algo que el subconsciente ha decidido colocar ahí o por el
contrario nunca nos lo habríamos imaginado.
No nos damos cuenta de la realidad, nos centramos en aquello
que es fruto de nuestras cabezas, que se basa en experiencias y en sensaciones
pero que no concuerda con la vida real y en ocasiones dificulta el desarrollo
de nuestras relaciones o hábitos por tomarnos demasiado en serio eso que tanto
soñamos.
Pero qué es lo que queremos conseguir realmente, todas esas
metas, deseos, logros, cimas a las que aspiramos llegar algún día… pero eso sí,
sin mover ni un dedo.
Porque no nos ponemos a ello, nos preocupamos más por cumplir
los sueños reales, todos y cada uno de ellos en su preciso momento, así no
tendríamos que diferencias entre los sueños que deseamos que sean reales y los
que no, porque tendremos muy claro que siempre que queramos y nos pongamos
manos a la obra podemos conseguirlos.
Iniciativa, ganas, apoyo, confianza, superación… cualidades
imprescindibles y todas ellas positivas para empezar esa larga, bonita aunque
compleja carrera y cuenta atrás de todas nuestras noches soñadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario