que viene y va como las olas como el mar se mueve...
como la luna como el rayo...
como una idea como un estribillo...
como un recuerdo como un espejismo...
igual que los problemas por la noche...
No me gusta que me compares, que pienses en cosas que hiciste con otras personas cuando hablas conmigo, porque eso quiere decir que ni cuando estamos juntos lleno tus momentos y eso me hace desvanecerme cuando tuerces la esquina!
domingo, 19 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Agua de ducha y lágrimas mojadas.
Ella, a la que le daban igual todo tipo de relaciones sentimentales, que entraba de una y salía de la misma para meterse en otra y así sucesivamente, que no dejaba que nadie le marcara, que cuando decía “venga este si” algo se tornaba, las agujas se movían, el viento cambiaba de dirección y otra vez… vuelta a empezar, pero no pasaba absolutamente nada.
Ella, que aprendió que la confianza es un valor muy grande, muy valioso, válgase la redundancia, que hay que saber apreciar y dar correctamente a quien se la merece y no esparcirla por ahí como si nada, que luego pasa lo que pasa. Duele. Fragilidad. Se rompe.
Intentaba pensar que quería, a alguien, a quién fuera, que era querida, por alguien, por quién fuera, que se querían, ellos, los dos, los tres, que más da, pero no. Ella y ahora lo sé, no tenía ni remota idea del significado de la palabra querer, y yendo más allá, del amor.
Pero siempre ocurre algo, como en mi película favorita, las cosas cambian en un instante, el viento desvía su dirección, algo se tuerce y otro tanto se activa, o desactiva (quién sabe). Sea como sea pasa, casi siempre por error, de ahí que no hay mal que por bien no venga.
Aprender es algo que nadie nos puede quitar, y menos aun aprender a amar o a querer de verdad, lo mismo da, es algo que se aprende sin que nadie más que uno mismo te enseñe.
Entonces empiezan los problemas, preocupaciones o estupideces para llamarlas como realmente debería.
A ella, que le daba igual lo que pensara el resto, que no le importaba que ninguna nadie estuviera hablando, tonteando o simplemente mirando al chico al que supuestamente quería, esa misma persona que aborrecía los celos y por defecto a los celosos con todas sus ganas, esa, ella, la misma, empezó a aborrecerse a sí misma, empezó a saber lo que es sufrir por alguien, sin motivo alguno, empezó hasta a odiarse por ser así, por no haberlo sido nunca y serlo ahora, cuando tenía menos ganas de serlo pero cuando realmente lo era.
Ella otra vez, nunca pide nada, siempre quiere algo, muchas veces lo requiere , otras tantas lo necesita y esta vez de verdad, que muere porque se cumpla eso que quiere, que desea... no olvidarse nunca de lo bueno que tiene todo ese proceso, que pasará en algún momento pero siempre quedará su nombre, su cara, su cuerpo, sus fotos, sus recuerdos, su perfume, sus anécdotas, lo que él de verdad, sentía por ella.
A ella, que le daba igual lo que pensara el resto, que no le importaba que ninguna nadie estuviera hablando, tonteando o simplemente mirando al chico al que supuestamente quería, esa misma persona que aborrecía los celos y por defecto a los celosos con todas sus ganas, esa, ella, la misma, empezó a aborrecerse a sí misma, empezó a saber lo que es sufrir por alguien, sin motivo alguno, empezó hasta a odiarse por ser así, por no haberlo sido nunca y serlo ahora, cuando tenía menos ganas de serlo pero cuando realmente lo era.
Ella otra vez, nunca pide nada, siempre quiere algo, muchas veces lo requiere , otras tantas lo necesita y esta vez de verdad, que muere porque se cumpla eso que quiere, que desea... no olvidarse nunca de lo bueno que tiene todo ese proceso, que pasará en algún momento pero siempre quedará su nombre, su cara, su cuerpo, sus fotos, sus recuerdos, su perfume, sus anécdotas, lo que él de verdad, sentía por ella.
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